
Charo Cimas, siempre se ha centrado en el empleo de la técina del
Rakú, en este caso de clara vinculación a la escuela
americana, lo que le pemite un amplio abanico de aplicaciones diferenciadas.
Desde el principio ha mantenido un gran interés por comprobar el
comportamiento de la interrelación entre diferentes materiales que
se articulan entre sí, realizando tanto pequeñas obras que
se comportan de forma independiente, como conjuntos que se distribuían
primeramente en el plano horizontal. Tal ordenamiento de la pieza cerámica
facilitó, en gran medida, el paso evolutivo de su obra, de una forma
natural, a la instalación. Es constante su preocupación por
el tratamiento de las texturas y por el color; pero centrada en la austeridad
sugerente de las características de los propios materiales y técnicas
utilizadas. Su trabajo tiene una gran fuerza expresiva, sin concesiones
al espectador.
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